Museo Etnográfico de Grandas de Salime

La vida del campesino estaba marcada por la luz del sol. Por la noche, la única luz de la casa era el fuego de la lareira y, si era necesario, se encendía un candil de aceite o una garabuya o cádaba, rama de uz (brezo) seca que se colgaba en el paparote manteniendo la llama bastante tiempo. Estos sistemas se alternaban con faroles de petróleo y lámparas de carburo.  Las velas de cera fueron escasamente usadas en los ambientes domésticos, siendo su uso preferente el religioso. Ocasionalmente se fabricaban velas de sebo de oveja para el uso corriente.

luz

La luz eléctrica comenzó a llegar a la comarca en la segunda década del siglo XX. Su ritmo de introducción fue muy lento y la mayoría de las parroquias no dispusieron de ella hasta mediados los años 40, siendo varios los pueblos que se mantuvieron sin luz eléctrica hasta la década de los 80.

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