Museo Etnográfico de Grandas de Salime

La vajilla de las casas campesinas era casi en su totalidad de madera torneada. En el siglo XVI, Eugenio de Salazar escribe sobre los vecinos de Tormaleo (Ibias, Asturias): “Es gente de tanta punta, que comen beben en platos y escudillas de palo por no comer ni beber en platos de Talavera, ni vidrio de Veneçia, que dicen que es suçio y que se haze de barro”. Más próximos a nosotros, los inventarios de bienes realizados en el siglo XIX mencionan muchos recipientes de madera en las casas y pocos de cerámica. En el territorio en que se inscribe el Museo no existía ningún centro alfarero y las pocas piezas de barro que se usaban procedían de Llamas del Mouro (Cangas del Narcea, Asturias), Castilla y, sobre todo, Galicia.

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El torno que se utilizaba para la madera era de pedal y media vuelta. Se trata de una maquina sencilla que permitía a los torneiros de Astierna y El Bao (Ibias) trasladarse temporalmente a León, Castilla y Extremadura a fabricar cacharros por las casas. La madera empleada era la de castañeiro (castaño), bidueira (abedul) y salgueira (sauce).

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Las formas que se fabricaban eran variadas y abarcaban diferentes necesidades de la vida rural. Para comer y otros usos domésticos había concas (cuencos), pratos (platos), bacicas (fuentes), trilladeiras o riladeiras para cortar la carne, saleros y cimbreiras (fiambreras) para llevar la comida al monte. Para la matanza había arameños, maseiras o artesas grandes en las que se echaba la carne y se adobaba. Para fabricar manteca había olas o mazadeiras en las que se mazaba o batía la nata con una parafusa. Para el vino había embudos para los trasiegos, canadas para medir, cachos para beber, etc.

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